miércoles, 29 de agosto de 2012

LA YONNA O CHICHAMAYA


Es una danza propia del indígena wayuu. Este término se deriva del verbo ayunnaja que significa danza; la Yonna consiste en danzar alrededor de un círculo llamado piovi, donde el hombre da vuelta para atrás representando el viento y la mujer va hacia delante representando la fuerza y tratando de perseguir al parejo hasta derribarlo; el baile es muy decente, propio de la gente de bien. A él concurren hombres y mujeres aún de humilde cuna, aunque no deja de haber sus distinguidos entre las parejas según su alcurnia, pero es muy señalada la jerarquía.

Esta danza plantea una verdadera lucha entre el hombre y la mujer. En ella se caracteriza toda evidencia a la pareja guajira, a la poligamia: múltiples mujeres se suceden para atacar y abatir a los hombres, único y no relevable. Pero más allá de esta representación, esta danza encierra una significación simbólica más profunda.los motivos para que se realice el baile, pueden ser los siguientes: Cuando se presenta una majayura (señorita), Cuando se agradece la fertilidad Cuando se marcan los animales, Cuando la graduación de un outs Por enfermedad

La Yonna es sin ninguna duda la manifestación colectiva más popular en la actualidad y la más practicada. Los pretextos para organizar una Yonna son numerosos; se celebran en acontecimientos tales como matrimonio, el comienzo o fin del período de la relación de una muchacha, los éxitos económicos entre ellos, como testimonio de estimación durante las visitas más importantes, se presenta frecuentemente a los chamanes, exigidas, dicen ellos, por los espíritus como condición del retorno del alma y la completa curación de los enfermos.

El baile o danza de la Yonna comienza cuando un indígena toca la caja o tambor apenas anochece o a la hora prefijada para el baile; luego se percibe el sonido de la caja. Los indígenas de contorno se dan prisa para asistir al festival, las muchachas y aun las casadas se aderezan hasta quedar bien majas, se proveen un pañuelo muy grande que casi les arrastra, se colocan unas mantas muy elegantes y vistosas, el varón se coloca su casquete con penachos de pluma en la cabeza (carratsü), se pone su manta que se retuerce en la cintura y van llegando uno a uno guiados por el sonido de las tamboras, pues sólo éste es ya como la tarjeta de invitación a la fiesta, a todo el que quiera asistir a ella. Los dueños del baile han ido preparando muchas tajadas de carne, chivo, arepas de maíz, chicha mascada y sus buenas garrafas de ron. Entre los civilizados se bebe cerveza y whisky.

A los primeros redobles de la tambora todos presagian desaliento, parece que nadie ha venido con ánimo de bailar, se toman los hombres los primeros tragos de ron, las mujeres nunca toman y cuando suena la caja con su acompasado provocativo, saltan de repente; uno de los apuestos mozalbetes se despoja de sus cotizas o abarcas que presiona con la mano derecha, se desarruga la manta, se ajusta bien el guayuco y se cala la tequiara o penacho de pluma. Este parejo empieza a dar vueltas al ruedo, como desafiando a una de las asistentes al baile. De repente su propia mujer o una de las bailadoras entra al ruedo, se descalza como lo hizo su parejo, con su manta graciosa que le arrastra y su enorme pañuelo cubriéndole la cabeza, el cual desliza por su espalda hasta tocarle los talones, aprisionada por los lados a la altura de la cintura la manta y el pañuelo, caminando como a un metro de distancia, dándole vueltas al cerco al compás de la caja.

Cuando ambos han dado una vuelta entera al redondel a la intemperie e iluminado por las lámparas de gasolina o petróleo o por una fogata, de repente el indígena lanza un grito, alza la mano derecha en la que lleva la cotiza y comienza a dar carreritas mirando de un lado al otro a una prudente distancia de su pareja y sin tocarla. Tan pronto el varón lanza el grito, ella, como haciendo reverencia al público, da una vuelta en el mismo sitio y meneando su pie ágil, graciosa y rápidamente corre tras él a pisarle el pie para tumbarlo; el éxito de la mujer está más que en su elegancia, en su maestría en tirar a tierra a su parejo, pero sin empujarlo, en cambio la destreza y arte del varón consiste en no dejarse tumbar de ahí, porque cuando ella logra acorralarlo y tumbarlo todos los presentes exaltan la emoción con aplausos para la mujer y en sátira para el caído; por lo tanto, la caja sigue su ritmo acelerado y electrizante, cuando la destreza del galán logra burlar la astucia y tenacidad de la bailadora, él como engreído de su tiempo grita “tráeme a tu hermana menor”.
Los pasos para el baile son. Paso de la mosca, Paso de la hormiga, Paso de la mujer traviesa Paso del trompo, Paso del alcaraván, Paso de la tórtola.

A continuacion les Expondremos una muestra audiovisual del baile tradicional en la cultura wayuu

martes, 7 de agosto de 2012

Mary


Cuantas canciones fueron inspiradas por tu nombre? cuantas poesías?, cuántos libros? ahora es mi pulso, mi don, mi talento también te inmortalizan para que te recordemos.. Esta pintura tiene como nombre "Mary".

Cuantos momentos recordé en cada pincelada, en cada brillo que coloqué en tus ojos registré la felicidad, la tristeza, los amores y travesuras de tu corta vida con nosotros.

De mis recuerdos y como en cada uno de mis sueños donde has estado, fielmente intento expresar en esta pintura la ternura de tu rostro, de tus labios de tus ojos, de tu pelo y sobre todo de tu esencia, de lo que eras para mi y todos los que te conocimos.

Y como siempre he dicho eres un angelito que fuiste prestado por un tiempo por Dios a nuestra familia, pasaran los años y seguirás siempre en nuestros corazones.

martes, 24 de julio de 2012

Niño de ojos traviesos



Niño de ojos traviesos,
Inquieta esta tu alma,
Ingenua tu sonrisa,
Dulzura que cautiva,
Tu diáfana mirada,
Y con picaros pucheros,
Mil preguntas te acompañan,
Qué será que estos adultos,
Tantos conflictos tienen?
Niños de ojos traviesos,
Tu inocencia me conquista,
Y con pilatunas que descubres,
Vas pintando de colores,
Un mundo en sombras y sosiego,
Mientras atrapo tu atención,
Con historias y bellos cuentos.
Niños de ojos traviesos,
Ven a contar tus sueños,
Bailémonos la  ronda,
Como rin rin renacuajo,
Tomemos las manos,
Juguemos y saltemos,
Que el mundo de los niños,
Es de magos y de duendes,
Que se llene tu sonrisa,
Que te abrigue de confianza,
Porque no hay espacio más hermoso,
Que el que tú me has enseñado,
Con jardines,
 Con bosques encantados,
Donde tu imaginación,
Vuela junto a mi corazón,
Y allí sentaditos los dos,
Danzaremos y elevaremos,
Una dulce plegaria,
Para que todos los niños del mundo,
Puedan reír y ser felices.


Fuente: http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-66829

domingo, 22 de julio de 2012

“SOBRINAS”



Como soles asoman a nuestras vidas. 
No son tuyos, pero la brisa en las venas
arde con tal fulgor, que sueñas con sus miradas.
Sobrinas…que gran palabra.


Hubo un tiempo en que sus risas
revoloteaban el jardín de mis mañanas.
Aves tempranas, despertaron mis bríos,
Yo contagié mis ganas.


Salpicamos con perfumes de alegría
todo cuanto nos rodeaba.
Conquisté sus corazones, ellas…
Enamoraron mi alma.


Fueron golondrinas juguetonas en las olas de mi playa.
Armando sus castillitos, mis arenas endulzaban.
Y una mañana de esas, comencé a frotar sus alas.
Con caricias de los vientos, vi como se alejaban.


Me dejaron de recuerdo, como un sonar de campanas
sus risas, aún resuenan en la consola del alma.
la energía, la alegría con que contaban andanzas,
son como trinos a veces, visitando la nostalgia.


Fuente:http://eldesvandelpoeta.ning.com/profiles/blogs/sobrinas-1

domingo, 17 de junio de 2012

El viaje de la Reina


Una joven reina recibió de un gran mago un regalo especial: un cofre mágico que llevará la felicidad a todo el reino cuando sea abierto en un lugar en que se respirase generosidad. 


La reina comenzó un viaje por todo su reino en busca de las personas más generosas, y al llegar junto a ellas abría el cofre. Pero nunca pasaba nada, hasta que un día, cuando ya volvía al castillo, coincidió con un niño muy pobre que pedía limosna. La reina le hubiera dado algunas monedas, pero no llevaba, así que el niño le pidió que le regalara aquel viejo cofre para venderlo por unas monedas en el pueblo.


La reina en principio se resistió por el valor que tenía el cofre, pero viendo la pobreza del niño, se lo entregó. El niño tomó el cofre y lo abrió, y al instante comenzaron a salir del cofre todas las maravillas que se puedan imaginar, junto a una música y unas letras que decían: "¿por qué buscarlo en otros?, el bien empieza siempre en uno mismo".


Y además de disfrutar de las maravillas del cofre, la joven reina aprendió a dar ejemplo de todas las virtudes, convirtiéndose en la mejor reina de la historia de aquel país.

jueves, 7 de junio de 2012

Barrancos de Santa Ana, Magdalena




En Semana Santa estuve con mi familia en el municipio de Santa Ana Magdalena lugar de nacimiento de mi esposa Greys. y de las cosas que mas me gustó de este viaje fue el transporte en una johnson desde Magangué por un brazo del río magdalena hasta Santa Ana. en este viaje nos bajamos unas 5 veces en varios pueblos como Barro Blanco, Pinto, etc. en estas paradas nos bajamos de la johnson mientras descargaban la mercancia de los pueblos, estando allá me dí cuenta que realmente estamos en el tercer país con mas recursos de agua del mundo. acá les dejo mi ultima pintura en óleo de mi impresión sobre este paisaje tan espectacular de nuestra travesía por Santa Ana, Magdalena. 


y algo de historia(http://hellen-historiadesantaanamagdalena.blogspot.com/)



La población de Santa Ana, rinconcito hermoso, situado al sur del departamento del Magdalena fue fundada por el español Maestre de Campo JOSE FERNANDO DE MIER Y GUERRA, el 26 de julio de 1750, con el nombre de Santa Ana de Buenavista. 


En estos últimos años se ha despertado la inquietud acerca de la fundación de Santa Ana, Magdalena, incentivada quizás por el eslogan que en 1999 lanzó el municipio: "Santa Ana 250 años 1750-2000". Pero veamos qué tan segura es esta fecha y cómo fue en realidad nuestro origen fundacional. 


PASADO INDÍGENA


Según Reichel-Dolmatoff(1), cuando se produjo el descubrimiento de América, las riberas del hoy Brazo de Mompox estaban habitadas por los indígenas malibúes, pero con la siguiente incursión exterminadora de los conquistadores, fueron una de las primeras tribus en desaparecer por su pacificidad y por las enfermedades tropicales. 

domingo, 3 de junio de 2012

La princesa y el toro

(Cuento escocés) Hace muchos, muchos años, vivía una princesa, hija única, a cuyo bautizo acudieron las hadas, concediéndole toda clase de dones, desde la belleza, hasta el sentido común. La última de las hadas le dio, además, tres pelotas de oro, y vaticinó:
—Las necesitará, si sabe usar el don del ingenio que le he concedido, y le darán la felicidad y la fortuna.

La niña vivió durante mucho tiempo, alegre, dulce y feliz; se la veía siempre con sus tres pelotas de oro, que continuamente arrojaba al aire y recogía, sin per­mitir que tocaran la tierra. Era dichosa y sus brillantes pelotas se le parecían, pues acaparaban el más pequeño rayo de sol, haciéndolo su prisionero... Cumplió nues­tra princesa los dieciséis años, sin que nube alguna empañara su feliz existencia.

Pero, precisamente al llegar a esa edad, empezó a notar que sus padres, el rey y la reina, estaban tris­tes y preocupados, aun cuando tenían buen cuidado de no decirle nada que pudiera apenarla, ni permitían que se hablara una palabra sobre las causas de esta primera nube.
Paseaba un día la princesa por los jardines, jugando, como de costumbre, con sus pelotas de oro, cuando escuchó un llanto y encontró a una joven medio escon­dida entre los arbustos.
—   ¿Por qué lloras? —preguntó la princesa, decida.
—No me atrevo a decírtelo —sollozó la doncella ­Mi padre es el jardinero del rey, y la semana próxima debería casarme con un joven y valiente pastor que me ha amado desde que éramos niños. Pero ahora…
Estalló la muchacha en lágrimas, como si tuviera el corazón destrozado, y la princesa no logró sacarle una palabra más.

Regresó, triste, al palacio, deseando hacer algo por la moza que tanto sufría. Al día siguiente, sin embargo, al brillar el sol, pareció recobrar toda su alegría y salió al jardín llevando sus pelotas de oro. Ordenó a sus doncellas que le prepararan el vestido blanco, adornado con hilos de plata; pero, confusas, le dijeron que, como el traje no había sido del gusto de la reina, había sido devuelto a la modista de palacio.

La princesa se sintió sumamente sorprendida; luego, para colmo de males, recibió del rey la orden de no abandonar su habitación en todo el día y de mantener corridas las cortinas. Estaba perpleja, pero como era dócil y obediente, no se asomó para nada a la ventana, ni siquiera cuando, cerca del mediodía, escuchó ruido de cascos de caballos y el murmullo de mucha gente que lloraba, quedamente, arremolinada en el patio del palacio. Volvió a reinar el silencio al caer la noche; y al día siguiente, todo aparecía como de costumbre, y la corte entera respiraba tranquila, como si hubiera escapado a un gran peligro.

Sin embargo, no duró mucho esta calma, pues unos días más tarde se notaba una gran agitación, y al diri­girse la princesa al jardín con sus pelotas de oro, escuchó otra vez un llanto y encontró a una jovencita escondida entre los arbustos.

 ¿Por qué floras? —preguntó la princesa, extrañada.
—No me atrevo a decírtelo —sollozó la moza—. Mi madre es la encargada de los gallineros de la reina, y la semana próxima debería casarme con un joven y valiente cazador que me ha amado desde que éramos niños. Pero ahora...
Estalló la joven en sollozos, como si tuviera el corazón destrozado; la princesa no logró oír una palabra más, ni de ella ni de ninguna de las personas que la rodeaban.
Al día siguiente, sin embargo, la princesita estaba de nuevo feliz; pero se sintió muy sorprendida y preocu­pada, cuando, al mandar por su nuevo traje blanco, ribeteado de oro, le contestaron que había desaparecido. Llegó después un mensaje del rey, ordenándole que pasara el día entero en su habitación y que por ningún motivo abriera las cortinas.

Esta vez, la princesa no pudo resistir la curiosidad cuando escuchó gritos y lloros en el patio del palacio; y asomándose por entre las cortinas, contempló una extrañísima escena: en ambos lados del patio, había una fila de soldados; en las escaleras que conducían al palacio, lloraban el rey y la reina; y, frente a ellos, alza­ba el testuz un enorme toro. Era de un obscuro color castaño y escarbaba la tierra, impaciente; pero lo más extraordinario de todo, era que sobre el lomo del ani­mal se sentaba una joven que parecía ser la princesa misma y hasta llevaba su desaparecido vestido blanco; el rostro de la doncella, sin embargo, aparecía cubierto por un tupido velo.


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