jueves, 7 de junio de 2012

Barrancos de Santa Ana, Magdalena




En Semana Santa estuve con mi familia en el municipio de Santa Ana Magdalena lugar de nacimiento de mi esposa Greys. y de las cosas que mas me gustó de este viaje fue el transporte en una johnson desde Magangué por un brazo del río magdalena hasta Santa Ana. en este viaje nos bajamos unas 5 veces en varios pueblos como Barro Blanco, Pinto, etc. en estas paradas nos bajamos de la johnson mientras descargaban la mercancia de los pueblos, estando allá me dí cuenta que realmente estamos en el tercer país con mas recursos de agua del mundo. acá les dejo mi ultima pintura en óleo de mi impresión sobre este paisaje tan espectacular de nuestra travesía por Santa Ana, Magdalena. 


y algo de historia(http://hellen-historiadesantaanamagdalena.blogspot.com/)



La población de Santa Ana, rinconcito hermoso, situado al sur del departamento del Magdalena fue fundada por el español Maestre de Campo JOSE FERNANDO DE MIER Y GUERRA, el 26 de julio de 1750, con el nombre de Santa Ana de Buenavista. 


En estos últimos años se ha despertado la inquietud acerca de la fundación de Santa Ana, Magdalena, incentivada quizás por el eslogan que en 1999 lanzó el municipio: "Santa Ana 250 años 1750-2000". Pero veamos qué tan segura es esta fecha y cómo fue en realidad nuestro origen fundacional. 


PASADO INDÍGENA


Según Reichel-Dolmatoff(1), cuando se produjo el descubrimiento de América, las riberas del hoy Brazo de Mompox estaban habitadas por los indígenas malibúes, pero con la siguiente incursión exterminadora de los conquistadores, fueron una de las primeras tribus en desaparecer por su pacificidad y por las enfermedades tropicales. 

domingo, 3 de junio de 2012

La princesa y el toro

(Cuento escocés) Hace muchos, muchos años, vivía una princesa, hija única, a cuyo bautizo acudieron las hadas, concediéndole toda clase de dones, desde la belleza, hasta el sentido común. La última de las hadas le dio, además, tres pelotas de oro, y vaticinó:
—Las necesitará, si sabe usar el don del ingenio que le he concedido, y le darán la felicidad y la fortuna.

La niña vivió durante mucho tiempo, alegre, dulce y feliz; se la veía siempre con sus tres pelotas de oro, que continuamente arrojaba al aire y recogía, sin per­mitir que tocaran la tierra. Era dichosa y sus brillantes pelotas se le parecían, pues acaparaban el más pequeño rayo de sol, haciéndolo su prisionero... Cumplió nues­tra princesa los dieciséis años, sin que nube alguna empañara su feliz existencia.

Pero, precisamente al llegar a esa edad, empezó a notar que sus padres, el rey y la reina, estaban tris­tes y preocupados, aun cuando tenían buen cuidado de no decirle nada que pudiera apenarla, ni permitían que se hablara una palabra sobre las causas de esta primera nube.
Paseaba un día la princesa por los jardines, jugando, como de costumbre, con sus pelotas de oro, cuando escuchó un llanto y encontró a una joven medio escon­dida entre los arbustos.
—   ¿Por qué lloras? —preguntó la princesa, decida.
—No me atrevo a decírtelo —sollozó la doncella ­Mi padre es el jardinero del rey, y la semana próxima debería casarme con un joven y valiente pastor que me ha amado desde que éramos niños. Pero ahora…
Estalló la muchacha en lágrimas, como si tuviera el corazón destrozado, y la princesa no logró sacarle una palabra más.

Regresó, triste, al palacio, deseando hacer algo por la moza que tanto sufría. Al día siguiente, sin embargo, al brillar el sol, pareció recobrar toda su alegría y salió al jardín llevando sus pelotas de oro. Ordenó a sus doncellas que le prepararan el vestido blanco, adornado con hilos de plata; pero, confusas, le dijeron que, como el traje no había sido del gusto de la reina, había sido devuelto a la modista de palacio.

La princesa se sintió sumamente sorprendida; luego, para colmo de males, recibió del rey la orden de no abandonar su habitación en todo el día y de mantener corridas las cortinas. Estaba perpleja, pero como era dócil y obediente, no se asomó para nada a la ventana, ni siquiera cuando, cerca del mediodía, escuchó ruido de cascos de caballos y el murmullo de mucha gente que lloraba, quedamente, arremolinada en el patio del palacio. Volvió a reinar el silencio al caer la noche; y al día siguiente, todo aparecía como de costumbre, y la corte entera respiraba tranquila, como si hubiera escapado a un gran peligro.

Sin embargo, no duró mucho esta calma, pues unos días más tarde se notaba una gran agitación, y al diri­girse la princesa al jardín con sus pelotas de oro, escuchó otra vez un llanto y encontró a una jovencita escondida entre los arbustos.

 ¿Por qué floras? —preguntó la princesa, extrañada.
—No me atrevo a decírtelo —sollozó la moza—. Mi madre es la encargada de los gallineros de la reina, y la semana próxima debería casarme con un joven y valiente cazador que me ha amado desde que éramos niños. Pero ahora...
Estalló la joven en sollozos, como si tuviera el corazón destrozado; la princesa no logró oír una palabra más, ni de ella ni de ninguna de las personas que la rodeaban.
Al día siguiente, sin embargo, la princesita estaba de nuevo feliz; pero se sintió muy sorprendida y preocu­pada, cuando, al mandar por su nuevo traje blanco, ribeteado de oro, le contestaron que había desaparecido. Llegó después un mensaje del rey, ordenándole que pasara el día entero en su habitación y que por ningún motivo abriera las cortinas.

Esta vez, la princesa no pudo resistir la curiosidad cuando escuchó gritos y lloros en el patio del palacio; y asomándose por entre las cortinas, contempló una extrañísima escena: en ambos lados del patio, había una fila de soldados; en las escaleras que conducían al palacio, lloraban el rey y la reina; y, frente a ellos, alza­ba el testuz un enorme toro. Era de un obscuro color castaño y escarbaba la tierra, impaciente; pero lo más extraordinario de todo, era que sobre el lomo del ani­mal se sentaba una joven que parecía ser la princesa misma y hasta llevaba su desaparecido vestido blanco; el rostro de la doncella, sin embargo, aparecía cubierto por un tupido velo.


Leer más: http://loshijosdehabiaunavez.webnode.cl/news/el%20toro%20casta%C3%B1o%20de%20norrowa/

domingo, 27 de mayo de 2012

Campesina de los andes

A aquella hermosa niña campesina que se llamaba Aurora Mañanera le gustaba pasearse en el jardín que su madre había plantado en el solar de  la casita de bahareque donde vivían desde hace muchos años. Allí había flores de todos los colores y la niña se veía en las rosas rojas cuando  el sol quemaba sus cachetitos y en los claveles blancos cuando caía la  tarde.


Había un maizal sembrado por su padre y la niña se veía en la espiga que amenazaba convertirse en granos, pero veía la tierra seca con pocas fuerzas de dar grandes cosechas y se sentaba entre las matas para pedirle al cielo que lloviera.


Su madre se levantaba en madrugada para ordeñar la vaquita y poquita leche había, pero rica en calcio para fortalecer los huesos de Aurora Mañanera, la muchachita campesina que se parecía a las flores, y ella se  ponía muy triste por la poca comida que la vaca hallaba.


“Yo soy de aquí de éste pueblito”, cantaba Aurora y “el terrenito es de mi padre, pues se lo dio Zamora, un general que murió hace tiempo pero vive en los corazones de mi gente.” “Seguro habrá alguna manera de conservarlo siempre fértil productivo y lindo”, lloraba la muchachita campesina abrazada a las flores del jardín que tanto amaba.


Pero la lluvia no llegaba y el pasto y el maíz se secaban con tanto sol y las flores también se marchitaban.“Voy a vender mis flores al pueblito”, y cargaba una cesta que parecía llena de estrellas de tanta luz que las lindas flores reflejaban. ”Con  lo que me paguen compraré comida para mamá y papá que tanto trabajan sin obtener riquezas”.


Las horas pasaron lentamente y los claveles, rosas y azahares se iban resecando y perdían su belleza, asustando a la niñita campesina. Nadie las compraba y la tristeza llenó de lágrimas sus ojos verdes y regresó
llorosa a su casita amada.


“No llores muchachita, ven a tomarte este guarapo de albahaca seca”. “Vas a dormir tranquila y mañana pediremos prestado algún dinero al señor de la bodega”. “Siempre ha ocurrido así de esa manera y parece que seremos pobres y tristes toda la vida, a menos que un milagro nuestra vida alumbre”.


Acurrucada entre raídas colchas, la niña campesina despertó al escuchar el picoteo de un lindo pajarito tricolor que golpeaba las tablas viejas de su ventanita. “¿Quién eres pajarito? ¿A qué has venido vestido tan bonito?” 


“¿Acaso me despides porque sabes que mi mamá y papaíto se mudarán a  otras tierras donde podamos tener mejores frutos? ¿0 es que acaso eres un duende que podrá ayudarnos a crecer y vivir mejor en esta tierra que queremos mucho?”.


“Has adivinado muchachita. Tengo en mi mente un plan y un proyecto para que trabajemos juntos la tierra
antes que despierten tus padres”.“Vamos a sembrar un maíz distinto pero más bonito y productivo, y para que crezca rapidito la vaquita comprometida regará mucho estiércol entre las matas y así engordarán las
mazorcas”. 


“Haremos un aljibe para sacar mucha agua y con clavel de muerto prepararemos remedio para matar las plagas”.“Traeremos pollitos de engorde y pataruquitas ponedoras y así tendremos carne y huevos “. “En esos pocitos sembraremos alevines de bagre y de cachama… el pescado es bueno para completar la dieta”. “Ah, mi amor, vamos a darle mucho cariño a las maticas del jardín y tus caricias harán brotar capullos nuevos y olorosos”. 


“Y mañana cuando tus padres puedan cosechar contentos deberán pensar como venderlo todo, eso sí, a buen precio para que el pueblo compre mucho. Ahora vuelve a arroparte que mañana brillará la luz de una revolución bonita que alegrará la vida de todos…protegerá la tierra... conservará las aguas y dará mucha vida a los pajaritos y las flores a las que tanto te pareces muchachita”.


Batalla Naval
La transición entre los siglos XVIII y XIX vino marcada en Europa por la expansión de la reciente República de Francia llevada a cabo por Napoleón. Los planes expansionistas de Bonaparte tropezaron en aguas del océano con la Marina inglesa, originando los mayores enfrentamientos navales de la historia que culminaron en la batalla de Trafalgar. Tras la derrota de los franceses, Inglaterra asentó su hegemonía en el mar durante los siguientes cien años. 

Inglaterra impuso el primer retroceso a los planes expansionistas de Napoleón en Abukir, en la costa de Alejandría, en la que se denominó batalla del Nilo. Tras una intensa persecución por el Mediterráneo, la flota de Nelson alcanzó por sorpresa a la francesa, obteniendo una victoria que desbarató los planes asiáticos del general francés y tuvo una enorme repercusión política en Europa. Para Nelson supuso la gloria y la demostración ante el mundo entero de su valor y de sus dotes de excepcional estratega.

Los planes marítimos de Napoleón sufrieron otro revés cuando la flota danesa fue derrotada en aguas de Copenhague. La reacción inglesa a la formación de la Liga de Neutralidad Armada, una asociación integrada por Francia entre Rusia, Prusia, Suecia y Dinamarca, fue consolidar e imponer el poder de la Royal Navy en los mares de Europa. La batalla fue otro osado triunfo de Nelson, quien se salvó de un consejo de guerra al desobedecer las órdenes de su almirante en jefe.

Al fracasar su estrategia en el Báltico, Napoleón empezó a planificar la invasión de Gran Bretaña por el paso de Caláis. Ante el peligro que suponía el Ejército francés, concentrado principalmente en Boulogne, el gobierno inglés decidió utilizar su superioridad en el mar para bloquear a la flota francesa en sus puertos de base. En la primavera de 1803, la tensión creció hasta desembarcar en la batalla de Trafalgar casi dos años y medio más tarde.

Tras liberarse por segunda vez del bloqueo de Tolón, Villeneuve logró reunirse con la escuadra española y ejecutar el plan de Napoleón para confundir a la Royal Navy. Sin embargo, la flota francoespañola, tras atravesar el Atlántico e intentar liberar el puerto de Brest sin conseguirlo, acabó en Cádiz bloqueada por Nelson. Su precipitada salida a la mar llevó a la gran batalla de Trafalgar, donde su derrota fue total. Tras ella, Inglaterra se reafirmó como la gran potencia naval del siglo XIX.



viernes, 13 de abril de 2012

Princesas talentosas

Acá les dejo el resultado de mi nueva inspiración... mis princesas talentosas, mis hermosas hijas.

en esta obra me las imagino ya crecidas y tocando el instrumento de su preferencia.



En orden de izquierda a derecha Valentina, Lana y María Claudia.